Compartir
29.09.2023 Educación

Comunicado de prensa ante los hechos ocurridos en el IES Elena García Armada

  • Es imprescindible que los centros educativos dispongan de recursos y protocolos para hacer frente al acoso escolar.
  • La agresividad y la violencia no forma parte de las características nucleares del autismo.
  • Apelamos a la responsabilidad de los medios para no perpetuar estereotipos sobre el autismo ni promover una imagen negativa de quienes lo presentan.
Fotografía del Instituto de Educación Secundaria Elena García Armada

Ante los hechos ocurridos ayer en el IES Elena García Armada de Jerez de la Frontera (Cádiz), desde la Confederación Autismo España, junto con la Asociación Autismo Cádiz y la Federación Autismo Andalucía, queremos expresar nuestro profundo pesar y desear una pronta recuperación a todas las personas que resultaron heridas.

Con base al relato que se está difundiendo a través de los medios de comunicación, nos vemos en la necesidad de señalar que un posible diagnóstico de trastorno del espectro del autismo (TEA) o una posible situación de acoso escolar forman parte del derecho a la intimidad y confidencialidad del menor. Dicho esto, ponemos el foco de atención en dos aspectos que consideramos de especial relevancia:

  • Es imprescindible que los centros educativos cuenten con los recursos necesarios y con protocolos para hacer frente al acoso escolar. El alumnado con autismo es uno de los más vulnerables y con mayor riesgo de sufrir bullying. Estudios internacionales apuntan a que más del 50% de los y las estudiantes con autismo y discapacidad intelectual sufre acoso escolar, cifra que llega al 80% en el caso de no manifestar esta discapacidad asociada. Los datos del estudio que Autismo España ha realizado sobre la situación del alumnado con autismo en España (‘Situación del alumnado con trastorno del espectro del autismo. Curso 2020/2021’) muestran que el 12% de los y las estudiantes con autismo en educación obligatoria confirma haber sufrido, al menos, una situación de acoso escolar durante su educación. El 6,5% ha experimentado más de una. La forma más común es la exclusión social o acoso relacional (71%), seguida del acoso verbal (13%), físico (10%) y el ciberbullying (6%). No obstante, es especialmente preocupante que el 33,5% del alumnado con TEA afirme no saber si ha sido víctima de alguna de estas situaciones, evidenciando las serias dificultades que experimentan para identificarlas, informar sobre ellas y pedir ayuda.
  • El acoso escolar afecta de manera especialmente negativa a los y las estudiantes con autismo, repercutiendo sobre su calidad de vida y su bienestar emocional. Además de aumentar el riesgo de exclusión, fracaso y abandono escolar temprano, también tiene un enorme impacto en su salud mental. El acoso escolar aumenta el riesgo de diagnósticos concurrentes, como la ansiedad o la depresión, y también la ideación suicida.
    Además, supone una barrera para la concienciación y sensibilización del resto del alumnado respecto a la diversidad y los derechos fundamentales, incrementando los prejuicios sociales y el estigma respecto al trastorno del espectro del autismo. Por ello, para evitar y prevenir posibles situaciones de acoso escolar, los centros educativos deben:
    1. Adaptar las herramientas de autodetección a las necesidades específicas del alumnado con TEA
    2. Introducir programas de prevención del acoso y promoción de la convivencia que contemplen al alumnado con autismo
    3. Identificar estrategias de afrontamiento y buena práctica ante situaciones de acoso escolar
  • La agresividad o la violencia no forma parte del autismo. El autismo no tiene ninguna relación directa con comportamientos agresivos o violentos. Por el contrario, las personas con TEA tienen un alto riesgo de ser víctimas de situaciones de violencia, acoso, burla o agresión ejercida por otras personas, ya que tienen grandes dificultades para identificar estos comportamientos y pedir ayuda.  Cuando una persona con autismo presenta dificultades de autorregulación es imprescindible atender a las circunstancias del contexto en el que éstas se producen. En la mayoría de los casos es posible identificar factores que precipitan o agravan estas dificultades, relacionados con las elevadas demandas sociales y comunicativas del entorno, la falta de ajustes y apoyos especializados, y con una escasa comprensión y sensibilización social respecto al autismo.

Llamamiento a la responsabilidad de los medios de comunicación

También queremos aprovechar la ocasión para apelar a la responsabilidad de los medios de comunicación en el tratamiento de la información relativa al autismo. Demandamos un tratamiento adecuado, riguroso y ético de la información, que favorezca una imagen realista y veraz del autismo, alejada de estereotipos y elementos estigmatizantes que perpetúan una imagen negativa de las personas que presentan esta condición.

Como recoge el Manual de estilo que editamos en 2018 con recomendaciones para abordar de manera correcta el trastorno del espectro del autismo (TEA) en una noticia, es preciso respetar los derechos fundamentales y la dignidad de las personas con TEA y evitar aludir a la condición cuando no sea necesario.

En el caso que nos ocupa, señalar que el presunto agresor tiene un posible diagnóstico de autismo solo contribuye a estigmatizar a un colectivo ya de por sí vulnerable, y a poner en el punto de mira en esta condición como posible causa o desencadenante de esta situación, incluso sin tener una confirmación al respecto ni conocer el contexto o atender a ninguna otra circunstancia. Por ello, apelamos a la responsabilidad de los profesionales de la comunicación a hacer un tratamiento adecuado del autismo en sus informaciones, que contribuya a construir una sociedad más justa, solidaria y respetuosa con la diversidad.

Los medios de comunicación son colaboradores necesarios para avanzar en la concienciación y sensibilización sobre el autismo. Solo desde el conocimiento de la singularidad y especificidad del TEA, la ciudadanía podrá comprender las necesidades de las personas que lo presentan y los recursos y apoyos que precisan para mejorar su calidad de vida y promover su participación social en igualdad de condiciones.