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«He aprendido que el autismo, bien entendido, debería ser algo que singulariza, no que estigmatice»

  • Hablamos con Alfonso del Río Moreno, autor de la novela de intriga ‘El enigma de Anne Wallace’.
  • Anne Wallace: "Tengo un trastorno de espectro autista que dicen que me hace distinta y me crea dificultades para entender algunas cosas, pero me aporta claridad para entender muchas otras".
Hombre rubio vestido con una camisa posa en un jardín

Alfonso del Río Moreno es el autor de El enigma de Anne Wallace, una novela de intriga que combina una compleja investigación policial con una protagonista poco habitual en este género: una reconocida pianista con autismo. Para la creación de este personaje, el autor ha contado con la colaboración y asesoramiento de la Asociación APNABI, entidad socia de Autismo España; un trabajo conjunto que ha permitido construir un retrato más documentado y respetuoso del espectro autista.

Y aunque, como siempre recordamos, el autismo en la literatura y el cine no deja de ser una representación de ficción, este tipo de obras pueden contribuir a dar visibilidad al espectro y a mejorar el conocimiento social sobre el autismo, abriendo nuevas miradas y generando conversación.

Charlamos con Alfonso del Río sobre el proceso creativo de la novela y el porqué de estar protagonizada por una chica autista. 

PREGUNTA (P.) – En su anterior novela, «El lenguaje oculto de los libros», ya aparece el personaje de Anne Wallace, una niña de diez años que tiene un don muy especial. ¿Por qué decidió centrar en ella su tercera novela?  

RESPUESTA (R.) – Anne es una persona con autismo que tiene unas virtudes y una magia especial. Y yo no he tenido nada que ver: cuando se dice que un personaje puede crecer tanto que cobra vida propia y demanda más escenas, más protagonismo, es real. En mi anterior novela había una niña con un papel no protagonista, que reclamó una obra para sí: «El Enigma de Anne Wallace».  

En el Premio Príncipe de Asturias de 1987 hay un atentado contra la Corona. Y los siete premiados de talla mundial… se convierten en los siete sospechosos. Anne es una de las premiadas: la mejor pianista del mundo. Y una de las máximas sospechosas.  

Como muestra de la atención que acapara su diversidad y su carácter especial, la novela comienza con unas frases pronunciadas por ella en primera persona, diciendo algo así: «Me llamo Anne y afirman que soy la mejor pianista de la Historia, aunque eso a mí no me importa: solo sé que no he oído tocar a nadie como yo lo hago. Tengo un trastorno de espectro autista que dicen que me hace distinta y me crea dificultades para entender algunas cosas, pero me aporta claridad para entender muchas otras. Dicen que puede que acabe de atentar contra la Corona. Puede ser, si tuve motivos… Tengo 48 horas para averiguar qué ocurrió en realidad…» 

Esa magia, esa sinceridad, esa fuerza… solo lo puede tener alguien especial que, como Anne dice, no se escuda en ser distinta para justificar su vulnerabilidad, sino que usa su distinción para ser única.  

P. – ¿Qué le ha llevado a visibilizar el autismo a través del personaje de Anne?  ¿Tenía alguna relación con el autismo antes de empezar a trabajar en este personaje? Si no, ¿cómo ha sido el proceso de creación?  

R. – Sí, tengo familiares y conocía el autismo. Después, como yo me dedico al sector audiovisual como profesión (desde el punto de vista financiero) y soy amante del cine, he de decir que ha habido películas y series con personajes con autismo que me enamoraron. Para el proceso de creación me apoyé en asociaciones que ayudan a familias con miembros autistas (en este caso, APNABI, me ayudó totalmente y revisó cada frase pensada o dicha por Anne) y, además, leí y me informé todo lo que pude al respecto. 

P. – ¿Qué ha aprendido sobre el autismo después de haber escrito este libro? 

R. – He aprendido muchísimas cosas. Cuánta gente se ha puesto a la cola para que le firme la novela y, al llegar, me ha dicho que un hijo o una hija, o que él/ella mismo era autista. ¡Qué momentos tan bonitos!  Solo puedo dar las gracias.  

He aprendido que el autismo, bien entendido, debería ser algo que singulariza, no que estigmatice. Anne decide sentirse distinta y hacer gala de ello. Hay un algo especial y mágico en las personas con TEA, que a veces hace que te sientas «pequeñito» a su lado. Que te den ganas de abrazarles con mucha fuerza (a pesar de que a veces no les guste que lo hagas, jajaja).  

P. – ¿Cree que personajes como el de Anne Wallace pueden ayudar a la ciudadanía a conocer mejor el autismo, aunque se trate de ficción? 

R. – Ojalá, yo así lo he intentado. Desde luego, esta novela, que si todo va bien acabará en la pantalla, pretende esto. No todas las personas autistas son iguales. Pero creo que hablar de la diversidad como algo que debería servirnos al resto de las personas para ganar en humildad, en comprensión, siempre es bueno. Si además esa obra gana difusión, pues el mensaje se multiplica, e invita a que haya más historias en este sentido (empieza a haberlas, hay muchos ejemplos). Ojalá «El Enigma de Anne Wallace» llegue a muchas personas que no conocen el autismo o que, conociéndolo, quizá podrían darle un enfoque más positivo, y haga bien.   

P. – ¿Tiene pensado seguir escribiendo sobre Anne? 

R. – Me encantaría. Pero ella necesita su espacio. Si habéis leído la novela, veréis que tiene su carácter y lo de hacer gala de ser distinta lo lleva al extremo (con toda su humildad, también). Tranquilos todos que cuando ella quiera volver… volverá.   

 

Si quieres seguir con la ficción sobre el autismo, te facilitamos un listado de libros y cuentos y otro listado de películas y series que tratan sobre la condición o que incluyen personajes autistas.