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«La aventura de quedarse»

  • Relato de una mujer autista en el que habla de la dualidad entre necesitar rutinas y querer explorar y hacer cosas nuevas.
  • "A veces siento que dentro de mí viven dos mujeres".
Un cuadro en el que hay un barco navegando por un mar con olas

Durante mucho tiempo pensé que era una persona inconstante. Siempre llegaba un momento en el que aquello que tanto me apasionaba dejaba de hacerme vibrar. Pintar, escribir, cantar, empezar un proyecto, mudarme a otra ciudad o incluso a otro país… Todo comenzaba con una intensidad inmensa y, de pronto, algo se apagaba. Entonces aparecía la necesidad de moverme, de empezar otra vez.

Ahora empiezo a preguntarme si no he estado interpretando mal mi propia historia. Quizá no siempre he querido escapar. Quizá solo necesitaba respirar.

Hace poco descubrí una idea que cambió mi manera de entenderme. Algunas personas autistas no solo necesitan la seguridad de la rutina; también necesitan la novedad para mantenerse mentalmente vivas. Hay épocas de hiperfoco absoluto y otras en las que la mente parece pedir un paisaje diferente.

Entonces me hice una pregunta distinta:
¿Cómo puedo introducir suficiente novedad dentro de esta vida para no sentir que necesito escapar de ella?

Porque, si soy sincera, llevo toda la vida reinventándome. He cambiado de rumbo cuando parecía imposible, he aprendido oficios y he descubierto talentos que ni siquiera sabía que tenía. Quizá el reto de ahora ya no sea volver a empezar, sino aprender a reinventarme sin tener que huir de mí misma.

A veces siento que dentro de mí viven dos mujeres.

Una es una exploradora incansable. Siempre mira el horizonte. Quiere descubrir un lugar nuevo, aprender algo distinto, empezar un proyecto imposible. Se alimenta del movimiento y de la sensación de que todavía queda mucho por conocer.

La otra solo quiere quedarse en casa, prepararse un café, pintar en silencio, escribir unas páginas y sentir que no tiene que demostrarle nada a nadie.

Durante muchos años ganó la exploradora.

Ahora la otra tiene más fuerza.

Pero la exploradora sigue ahí.

De vez en cuando levanta la cabeza y protesta como una niña impaciente:
—Nos estamos aburriendo.

Y yo la escucho, porque sé que no me está pidiendo que rompa con todo. Solo necesita volver a sorprenderse.

Quizá el desafío no sea romper la estabilidad, sino llenarla de pequeñas aventuras: aprender una técnica nueva, escribir algo diferente, cambiar el camino de un paseo, sentarme a pintar sin saber qué va a salir o decir que sí a una idea que me dé un poco de vértigo.

La exploradora no me está pidiendo una huida. Me recuerda que sigue viva. Gracias a ella me he atrevido a cambiar cuando era necesario y he descubierto versiones de mí que nunca habría imaginado.

Ahora solo necesito enseñarle algo nuevo: que también se puede explorar permaneciendo.

Quizá mi próxima aventura no sea marcharme otra vez. Quizá sea quedarme. Aprender a mirar mi propia vida con los ojos de quien todavía sabe descubrir.

Adriana Nash Ruth @teayarte

 

Autismo España no se hace responsable de las opiniones vertidas que se emitan en esta sección puesto que son de carácter personal, y no necesariamente reflejan la posición de Autismo España.