«Relato sobre el autismo desde el olimpo de los dioses humanos»
Quizás no sepamos nada de los humanos; quizás nuestro mundo está hecho de costumbres, de manías, de ideas que se le empezaron a ocurrir a alguien. Quizás ese sea el mayor de los problemas, que fue una simple ocurrencia, nada más, arrastrada posteriormente por la inercia y lo simple. Lo simple parece lo sencillo, pero solo lo es a primera vista. Ahora yo me atrevo a asegurar que lo simple, lo sencillo, es lo más complicado y arduo de sostener e implantar.
Hay que dar explicaciones a todo, buscar causas a todo, poner nombre a todo, disponer de herramientas (palabra terrible, ni que fuésemos máquinas) para ejecutar todas las acciones que nos modifiquen, ayuden, cambien…y nos permitan entrar en el olimpo de los dioses humanos.
Así se construye nuestro mundo y nuestro vivir. No importa la memoria, la historia, la evolución, la involución, los ancestros, la cultura, la procedencia, las raíces, los
sueños…seguimos la inercia.
Algunas voces se hacen escuchar, pero la inmensa mayoría son voces implicadas directamente por la circunstancia inesperada ( los niño/as no soñado/as). Entonces, entramos en la soledad, el miedo, la duda, el vacío.
Mientras, en el olimpo de los humanos se resisten a escuchar. Todo lo apañan con discursos, bellas palabras, pliegos, leyes, literatura impecable… cuyo resultado tan solo provoca miedo, duda, vacío, soledad.
Seguimos deshojando la margarita, desde lo simple, lo sencillo, desde la inercia, y la vida empuja y la vida obliga pero el humano no escucha, ha olvidado cómo escuchar.
Rebeca Barrón





