El nuevo Reglamento de accesibilidad cognitiva: avances y retos pendientes para las personas autistas
- El nuevo Reglamento desarrolla un derecho ya reconocido y establece nuevas obligaciones para garantizar que la información y los entornos sean más accesibles.
- Desde Autismo España valoramos este desarrollo, ya que permite avanzar en la exigibilidad de la accesibilidad cognitiva. Sin embargo, identificamos también algunos aspectos que pueden dificultar su aplicación efectiva.
El Real Decreto 707/2026, de 2 de septiembre por el que se crea el nuevo Reglamento de accesibilidad cognitiva, aprobado por el Consejo de Ministros el 1 de septiembre y publicado en el BOE el 3 de septiembre de 2026, que entrará en vigor el 2 de enero de 2027, desarrolla un derecho ya reconocido y establece nuevas obligaciones para garantizar que la información y los entornos sean más accesibles
La norma completa el camino iniciado por la Ley 8/2021, que sustituyó el modelo de sustitución de la voluntad por un sistema basado en los apoyos necesarios para que las personas con discapacidad puedan ejercer sus derechos de acuerdo con su voluntad, deseos y preferencias.
Principales retos pendientes
Uno de los principales problemas es la falta de concreción de algunas obligaciones, especialmente en relación con la información comprensible. Aunque el Reglamento recoge técnicas normalizadas como la lectura fácil y el lenguaje claro, también introduce el concepto de «lenguaje sencillo», que no está basado en una técnica normalizada ni cuenta con criterios objetivos de evaluación.
Asimismo, algunas medidas quedan vinculadas a personas con discapacidad intelectual que cumplen determinados requisitos administrativos, como la acreditación de un 33% de discapacidad. Esto puede dejar fuera a personas con necesidades de accesibilidad cognitiva que no cumplen esos criterios, entre ellas muchas personas autistas y neurodivergentes.
Avances
El texto final incorpora mejoras fruto de las aportaciones realizadas durante su elaboración.
Entre ellas destaca la regulación de los pictogramas, diferenciando los destinados a la comunicación de los utilizados para la señalización, así como la evolución del Catálogo de pictogramas de señalización hacia un enfoque basado en recursos desarrollados conforme a criterios técnicos.
También valoramos positivamente el reconocimiento del papel de los diferentes centros asesores del Real Patronato sobre Discapacidad, incluido el Centro Español sobre Trastorno del Espectro del Autismo, como centro asesor en materia de formación, sensibilización e investigación con las Administraciones Públicas, y la incorporación del principio de «uso flexible», que reconoce que las necesidades de accesibilidad no son iguales para todas las personas.
Especialmente relevante para las personas autistas es el reconocimiento del principio de «control de los estímulos sensoriales», relacionado con la necesidad de adaptar los entornos y facilitar información sobre sus condiciones ambientales.
Cuestiones pendientes
El Reglamento deja, no obstante, algunos ámbitos importantes por desarrollar. Entre ellos destaca la accesibilidad cognitiva digital, cuyas previsiones consideramos todavía insuficientes.
También queda pendiente reforzar el reconocimiento de la anticipación de la información, una herramienta especialmente importante para muchas personas autistas ante situaciones nuevas o entornos desconocidos. La anticipación no debería limitarse a informar sobre las condiciones sensoriales, sino extenderse a procedimientos, actividades, desplazamientos y otras situaciones que puedan generar incertidumbre.
Desde Autismo España consideramos que el Reglamento supone un paso necesario para hacer efectivo el derecho a la accesibilidad cognitiva, pero su verdadero impacto dependerá de que sus obligaciones puedan aplicarse, evaluarse y exigirse de manera efectiva.
La accesibilidad cognitiva debe garantizar que todas las personas puedan comprender la información, desenvolverse en los entornos y ejercer sus derechos en igualdad de condiciones, teniendo en cuenta la diversidad de necesidades existente, también dentro del espectro del autismo.
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