Compartir

«Lo que el tenis de mesa ha aportado a mi vida»

Myriam Maroto es una mujer con autismo que practica tenis de mesa, un deporte que se ha convertido en una herramienta importante para su bienestar y su desarrollo personal.
Mujer jugando a tenis de mesa

Soy una mujer con autismo y el tenis de mesa ha sido mucho más que un deporte para mí. Cuando empecé a jugar, quizá no imaginaba todo lo que llegaría a aportarme con el paso del tiempo. Hoy puedo decir que se ha convertido en una herramienta importante para mi bienestar, mi desarrollo personal y mi confianza.

Cada entrenamiento y cada partido me han ayudado a mejorar mi concentración. Seguir la trayectoria de la pelota, anticipar los movimientos de mi rival y tomar decisiones rápidas me ha enseñado a mantener la atención de
una forma que también me beneficia en otros aspectos de mi vida.

El tenis de mesa me ha proporcionado una rutina estructurada y predecible. Saber cuándo entreno, cuáles son mis objetivos y cómo progresar paso a paso me aporta seguridad y tranquilidad. Esa estructura me ayuda a organizarme y a sentirme más preparada para afrontar nuevos retos.

También he desarrollado una mayor coordinación y control corporal. Con el tiempo, mis movimientos se han vuelto más precisos y he aprendido a conocer mejor mi cuerpo. Cada golpe acertado es el resultado de práctica, paciencia y esfuerzo.

Uno de los mayores beneficios ha sido el aumento de mi autoestima. Al principio cometía errores y perdía partidos, pero aprendí que equivocarse forma parte del aprendizaje. Cada mejora, por pequeña que fuera, me demostraba que era capaz de avanzar. Las victorias me llenaban de alegría, pero las dificultades también me enseñaban perseverancia y resiliencia.

Además, el tenis de mesa me ha permitido relacionarme con otras personas a través de una actividad que compartimos. A veces las interacciones sociales pueden resultar complejas para mí, pero el deporte ofrece un entorno con normas claras y objetivos comunes. Gracias a ello he conocido compañeros, entrenadores y amistades que han enriquecido mi vida.

Cuando me siento estresada o saturada, jugar me ayuda a liberar tensión. Durante el juego me concentro en el momento presente y muchas preocupaciones quedan en segundo plano. La sensación de golpear la pelota,
moverme por la mesa y esforzarme físicamente me aporta calma y bienestar.

El tenis de mesa me ha enseñado que tengo capacidades, que puedo superar obstáculos y que el progreso se construye día a día. No solo me ha ayudado a mejorar como deportista, sino también a crecer como persona. Gracias a este deporte he ganado confianza, disciplina, independencia y muchas experiencias positivas que me acompañarán siempre.

Ser una mujer con autismo forma parte de quien soy, y el tenis de mesa me ha ayudado a valorar mis fortalezas, aceptar mis desafíos y seguir creciendo.

Gracias a este deporte he aprendido a perseverar, a creer en mis capacidades y a disfrutar del camino, no solo de los resultados.

Por eso, cuando alguien me pregunta qué significa el tenis de mesa para mí, no respondo que es solo un deporte. Para mí es una escuela de vida, un lugar de superación, una fuente de bienestar y una prueba de que, con esfuerzo y dedicación, todos podemos encontrar nuestro espacio para brillar.

 

Myriam Maroto

 

Autismo España no se hace responsable de las opiniones vertidas que se emitan en esta sección puesto que son de carácter personal, y no necesariamente reflejan la posición de Autismo España.